La transformación de la economía digital tiene beneficios tangibles, reales y asequibles. Presenta nuevas oportunidades tanto de empleo como de crecimiento urbano, representa bienestar, pero también una serie de desafíos a los que todos nos enfrentamos. Cada cambio, cada prueba y cada revolución digital nos reta al avance, a las nuevas prácticas comerciales y a los avances de la tecnología, que han permitido a las empresas centralizar y transformar la gestión de funciones laborales que exigían una relación de trabajo presencial y un modelo de negocio tradicional.

Hoy, los negocios y las actividades empresariales responden a las necesidades de las empresas en fase de desarrollo y a sus competencias de mercado, así como también a los nuevos panoramas fiscales y sus procesos.

La era digital permite nuevas opciones para presentar declaraciones fiscales, hace que el proceso sea más ágil y que la actividad fiscal se realice a través de herramientas precisas y de manera inmediata, como lo señala el Artículo 27 del CFF: “Las personas morales y las personas físicas que  deban  presentar  declaraciones  periódicas  o  que  estén  obligadas  a  expedir  comprobantes fiscales  por  los  actos  o  actividades  que  realicen  o  por  los  ingresos  que  perciban,  deberán  solicitar  su certificado de firma electrónica avanzada”.

Esta misma evolución tecnológica permite que el brazo fiscal del SAT tenga ahora nuevos alcances que antes no veíamos con claridad. Un claro ejemplo es la reposicionada Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que cada vez con mayor fuerza mantiene injerencia en el rastreo de los movimientos bancarios de quienes, por diversos motivos, se encuentran en alguna de las llamadas “listas negras” de la autoridad.

La cooperación de los bancos e instituciones financieras, así como los alcances de los cada vez más poderosos sistemas digitales del fisco, hacen que sea cada vez más fácil detectar qué contribuyentes mantienen actividades irregulares en sus cuentas en los ingresos, gastos, movimientos y declaraciones a la autoridad. Con esta base digital, sencilla pero poderosa, es como en la Reforma Fiscal 2020 podemos esperar el incremento de esta actividad de seguimiento:

  • Evaluación de la congruencia entre los ingresos de un contribuyente y sus gastos y declaraciones fiscales.
  • La consolidación de las figuras EFOS y EDOS: Empresas que Facturan Operaciones Simuladas / Empresas que Deducen Operaciones Simuladas.
  • Tributación de plataformas digitales como Uber, Cabify, Didi, Airbnb, etc.
  • Retención de ISR para ventas por catálogo (Avon, Fuller, Jafra, Price Shoes, entre otras).
  • Incorporación al RIF de servicios de plataformas tecnológicas.
  • Fiscalización de las actividades de outsourcing (subcontratación laboral).

Estos cambios y adecuaciones en el 2020 regirán cada movimiento que hagamos, y por ello, es importante estar al tanto de sus actualizaciones y asegurarnos de que nuestro negocio esté listo para avanzar en materia fiscal y preparado para llegar al éxito económico y empresarial.

En DIGIBOX te estaremos compartiendo las diferentes actualizaciones y la información más relevante sobre la Reforma Fiscal 2020 y sus puntos clave, y así, ofrecerte información útil que te ayude a estar preparado. Como siempre, también te recomendamos asesorarte con especialistas que puedan orientarte con mayor detalle en materia fiscal, y de ser necesario, hacer una revisión a tu situación tributaria para cumplir al 100% nuestras obligaciones fiscales.

Con información del SAT y El Contribuyente.